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Una Puerta a la Palabra Noviembre 2016

Viviendo como bautizado

Juan Eudes tiene claro que un cristiano que vive a plenitud su experiencia bautismal no tiene necesidad de otros votos o compromisos. Para Él vivir el bautismo es entender que la vida cristiana es el resultado de la alianza amorosa que Dios hace con nosotros en la persona de Cristo. Alianza que implica compromisos de nuestro Dios y de nosotros como sus hijos.

¿Cuáles son los compromisos que Dios asume? Podríamos precisarlos en dos: Él se compromete a ser nuestro Dios, a darle sentido a nuestra historia y a permitirnos la felicidad plena; también se compromete a darnos la fuerza de su Espíritu (Romanos 8,26) para que podamos realizar las tareas de la vida. ¿A qué nos comprometemos nosotros? A ser sus hijos, esto es, a dejarnos guiar, impulsar y acompañar por su Espíritu en el cumplimiento de su voluntad que está expresada en el modo de vida que nos propone en Jesús; a vivir como hermanos entre nosotros haciendo del amor y del perdón los ejes de vida.

Pablo (Romanos 8) nos propone entender la vida bautismal como un vivir sumergidos en Cristo. Botar por todos nuestros poros el amor de Cristo con nuestras actitudes y acciones. Es como si Él fuera un mar y nosotros nos metiéramos en Él. Un bautizado tiene que vivir de una manera muy diferente a un pagano. Lamento que el bautismo se haya quedado siendo un acto y no un proceso de vida. Lamento que las familias vean el bautismo como una reunión social y no como un proceso de vida.

Esto lo expresa Juan Eudes en estas súplicas: “Jesús, mi Señor, yo te pertenezco por múltiples motivos, pero yo deseo también pertenecerte voluntariamente. Yo deseo que todos mis pensamientos, palabras y acciones, que todas mis respiraciones, todos los latidos de mi corazón, todos los momentos de mi vida... yo deseo que todas estas cosas sean convertidas en igual número de voces por las que yo te diga continua y eternamente: Yo te amo, yo te amo, sí, mi Señor Jesús, yo te amo. ¿Qué deseas tú?, ¿Qué esperas tú de mí?, Sino que yo te responda con Pedro: Yo te amo, yo te amo”. Hoy te invito a revisar si estás viviendo tu bautismo. Es necesario que cuestiones si tus actitudes y acciones diarias expresan tu compromiso de vida con Cristo Jesús, el Señor.

Que la lectura de la palabra diaria y los comentarios de los padres Gustavo Mesa y Carlos Álvarez les ayude a ser cada día a vivir como bautizados.

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