Ten certeza de tu valor

Ten certeza de tu valor

Muchas experiencias negativas en la infancia pueden habernos convencido que no somos personas valiosas o que somos “menos” que las demás personas. Pudo ser una frustración en la realización de nuestros planes, un regaño e insulto publico que nos exhibió como alguien incapaz, o la desconfianza de nuestros padres y mayores en la realización de tareas. Esa puede ser la causa de nuestra actitud negativa, insegura y tímida ante la vida. Algunas personas se han pasado la vida revalidando todos esos comentarios negativos que recibieron y mostrando que esas personas si tenían razón al haberle dicho esas palabras tan feas. Todo esto deriva en unas pobres relaciones interpersonales. Algunos son pisoteados, maltratados, usados, abusados por los demás y sienten que ese es su destino y que para eso vinieron al mundo. La experiencia  que tenemos de Dios tiene que ayudarnos a cambiar ese parecer y esas creencias tan incrustadas en nuestra conciencia. Nosotros tenemos que tener claro que Dios nos ha creado con el mismo valor que los demás, que El no ha hecho estratificación por el color, por la condición social, por las capacidades ni por ninguna otra variable.

Dios nos ha creado con capacidades y dones que tenemos que poner al servicio de la sociedad.

Es importante tener claro que somos distintos y que las cualidades no son iguales y que eso no significa que no valgamos nada o menos que el otro. Por ejemplo, yo estoy seguro que no estoy dotado de todas las destrezas que los humanos podemos tener y que en muchas de ellas estoy por debajo del promedio pero eso no me hace inferior a nadie. Me hace distinto pero no menos que nadie. Seguro que tengo otras habilidades y destrezas que están por encima del promedio. Se trata de darse cuenta que la persona que en la infancia me insultó o dijo eso que tanto se quedó grabado en mi mente estaba equivocada y estaba hablando desde su pobre comprensión de la vida y de los humanos. Es hora de saberte muy capaz y de entender que esas personas que tu infancia de dañaron estaban enfermos y no merecen que tu les creas. Hay que encontrar personas que expresen pronto todo lo valioso que has sido para sus vidas y cómo a través tuyo Dios los ha bendecido de muchas maneras y así podrás estar más tranquilo y dispuesto a tener mejores relaciones con los demás.

Alberto Linero Gómez

¿Perdonar o buscar culpables?

¿Perdonar o buscar culpables?

Necesitamos aprender a perdonar. Sin perdón no se puede vivir bien en familia, ni tener buenas relaciones de amistad, de trabajo, etc. Esta es una de las actitudes de las que más se habla en los espacios de la vida -religiosos y psicológicos, especialmente- pero también es de las que menos se vive en nuestras relaciones. Perdonar es lavar el corazón de rencores, odios, resentimientos y deseos de venganza. No es olvidar. Es recordar sin dolor. Es ser capaz de liberarnos de emociones negativas que nos anclan en situaciones destructivas.

Perdonar es una decisión que todos podemos tomar. Para ello tenemos que ser capaces de vivir la vida desde el amor. Es el amor el que nos permite abrirnos a descubrir la fragilidad de aquel que me ha ofendido o herido; es el amor el que me permite entender que también yo puedo actuar de esa manera o he actuado de esa manera. Por ello lo que necesitamos es dejarnos llenar de amor el corazón para poder perdonar.

Estoy seguro de que, en algunos casos, uno considera que es imposible perdonar porque la ofensa o la herida ha sido muy grande, pero si tenemos amor en el corazón podemos perdonarlo todo y a todos. Cuando creamos que no podemos vivir el perdón, pidamos al Dueño de la vida que nos dé su Espíritu de misericordia y perdone en nosotros y por nosotros. Si abrimos el corazón a Dios, Él nos ayudará a perdonar. Lo cierto es que tienes que estar libre de esos sentimientos negativos acumulados en tu corazón, no estarlo es una manera de condenarte a no ser feliz, a no sonreír plenamente y a dejar que ese que te daño perdure en tu vida, y eso no se lo merece, si ya te dañó ahora merece que no lo tengas en cuenta y que lo saques del corazón.

No es posible que esa palabra ofensiva, ese acto doloroso, esa situación terrible por la que pasaste, además de todo el daño que hizo le tengas en un nicho al interior de tu ser. Deja que esa persona y sus acciones negativas se vayan de tu vida y ábrete a la posibilidad de nuevas bendiciones y acciones de Dios. Hoy es el día para perdonar. Es el momento para tomar esa decisión y decretarse libre. Te invito a hacer una lista de las ganancias que obtienes si perdonas. 

Esa es tu decisión y la debes tomar hoy, es urgente que vivas en la libertad del perdón; no esperes más es el momento para liberarte de esos sentimientos que no te dejan crecer. La mayor parte de nuestra vida, nos la pasamos culpando a los demás por todas las cosas que nos pasan y por eso no perdonamos. Cuando en realidad, uno mismo es el responsable de lo bueno o lo malo que acontece. Mi pregunta es ¿Por qué nos victimizamos tanto? ¿Por qué siempre los demás son culpables de lo que nos pasa? ¿Por qué es que no nos gusta responsabilizarnos por nuestras cosas? ¿Por qué no buscamos primero en nosotros mismos, la causa de nuestros problemas? ¿Quién es la víctima. 

Cuando las cosas no salen como uno quiere, cuando la vida no es lo que esperábamos, o cuando todas las puertas, según nosotros, están siempre cerradas, es la hora de buscar un culpable de nuestra situación, de nuestro mal humor, o de la depresión que estamos atravesando en ese momento; es hora de que alguien pague por tantas miserablesas que nos pasan; porque alguien tiene que responder, alguien es culpable. Una frase de Les Luthiers dice que «errar es muy humano, pero es más humano todavía echarle la culpa a otro». 

Cuando el dinero es lo que nos mueve la vida, y siempre nos sentimos miserables, por aquello que no podemos tener nos volvemos infelices y fieles creyentes de que el dinero de verdad es muy importante y que con él podríamos estar mejor. Y así, el placer, la fama, el éxito y todos aquellos ídolos que nuestra sociedad nos impone; cuantas conclusiones absurdas llegamos a tener, nada más porque no queremos agarrar el toro por lo cuernos y dejar de estar culpando a otros asumiendo lo que nos pasa. La vida no se trata de dinero, ni de frustraciones, ni de belleza, se trata de tener un espíritu de lucha, de concientizarnos de que somos responsables de las cosas que hacemos, y de saber que tan solo con tener la suficiente voluntad podemos lograr eso que tanto anhelamos, sólo es cuestión de disponernos a querer las cosas y generar las herramientas suficientes para que eso que anhelamos ser u obtener sea realmente posible. 

Entonces si quieres dejar de ser siempre la víctima, el que tiene los peores problemas del mundo a cada momento, el que nunca tiene suerte en el amor, ni en el trabajo, ni con los amigos, pues ya es hora de decir está bueno de mirarme con los ojos de compasión en todo momento, está bueno de estar poniéndote como «la víctima» a todo momento, despierta y deja de ser el inconforme con la vida, lánzate a la aventura de mirar la vida con optimismo y decídete a tomar el toro por los cuernos. Aprende a perdonar sin culpar, a vivir libremente y verás que es mejor, que se siente bien. 

Alberto Linero Gómez