Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, porque Dios los había sacado de la esclavitud de Egipto y caminaron allí por muchos años, muere Moisés, el que los había guiado y conducido, pero Dios debía suscitar dentro del pueblo a un nuevo líder, que tomara el liderazgo entre todo el pueblo. El hombre elegido fue Josué, un joven que había acompañado a Moisés durante mucho tiempo, el encargo que Dios le daba era conducir al pueblo hacia la tierra prometida. Dios le dice unas palabras concretas: “mira que te mando a que seas fuerte y valiente, no tengas miedo, ni te acobardes” (cf. Josué 1,9). Era una gran responsabilidad la que ahora asumía, pero Dios le daría lo que necesitaba: “carácter de conquistador”.

Puedo imaginar al pueblo que tantos años a vivido como esclavo y que ahora están en libertad, pero en medio de un desierto, en medio de la soledad, sin el hombre que desde el comienzo había elegido Dios, Moisés, y ahora, al liderazgo de un joven. ¿Cómo conquistar? Creo que fue una de las preguntas que se hizo Josué desde el momento que asumió el liderazgo en el pueblo. Yo presentaría una serie de actitudes que nos ayudarán a conquistar esa tierra prometida, es decir, esos sueños y metas que tenemos. 1. Tener visión de lo que se quiere. Es soñar, es tener un horizonte claro a dónde se quiera llegar, tal como lo dijo el papa Francisco en su visita a Colombia: “volar alto, no tengan vuelo rastrero”; Josué sabía que iba a tomar posesión de una tierra que había prometido Dios a sus padres y ahora a ellos, pero debía esforzarse y soñar con ella. 2. Reflexionar qué se tiene y qué hace falta. Es conocer nuestras fortalezas, pero también, aquellas debilidades que debemos trabajar constantemente, romper con esa barrera del miedo y convertir la angustia en una experiencia de motivación. Josué sabía que no iba a ser fácil, pero reconoció su fragilidad, como también, su valentía. 3. Recibir para dar. Es un gesto de compartir la bendición del cumplimiento de mis sueños, porque a veces somos egoístas y soñamos en individualidad, porque queremos un empleo digno, pero no valoramos el trabajo que realizan los otros. En medio de la tierra prometida, Josué se beneficiaba de la bendición de Dios y la compartía con todos sus hermanos. 4. Reescribir. Es contar una nueva historia, nunca es tarde para empezar, el pueblo empezó un nuevo camino de la mano de Josué y una nueva historia, porque se habían equivocado y también actuado en rebeldía, pero empezar una nueva marcha, es lo que puedes hacer tu desde hoy, empieza de nuevo. 5. Proseguir. Sé que el camino para alcanzar tus sueños no es fácil, pero tenemos que estar dispuestos a caer y levantarnos, a que esos obstáculos que encontramos en el camino sean peldaños para llegar a la meta, no puedes rendirte, sigue el camino, sé valiente. 6. Tomar posesión. Es vivir tu sueño con alegría, tener la satisfacción en tu corazón que luchaste, te esforzaste y caminaste, sufriste, hasta lagrimas derramaste, pero llega la hora de sonreír, llega la hora de la bendición, porque eso que planeamos y visionamos desde el comienzo, ahora es realidad.

El camino para alcanzar los sueños no puede darse solo con pensar en ellos, se necesita trabajar constante y fuertemente; recuerdo todas las noches que pasé pensando cómo haría para evangelizar, soñaba con tener un gran público a quien hablar, y no fue fácil el camino, y aquí, es donde digo que si fuera muy fácil el camino, no valdría la pena soñar, porque soñar nos hace ver la vida de una manera distinta, la hace dinámica y experiencial, nos hace personas valientes y fuertes para caminar, decidir y construir vida, nos da carácter de conquistador.