Corazón de tierra seca

¿Sabías que muchas veces nuestro corazón se reseca como la tierra? Y si se responde desde una perspectiva espiritual, se puede afirmar, que ello ocurre por falta de un riego constante de buenos sentimientos, convirtiéndose en una tierra desierta, tierra de muerte y vacía, una tierra infértil y lo único que podemos dar son frutos secos y amargos. Hoy, muchos, llevamos el corazón lleno de grietas, por las heridas del mundo, grietas que muchas personas han dejado porque nos lastiman, heridas del pecado y de la falta de amor, corazones sumergidos en la avaricia y la soberbia de la vida. Por eso, debemos pedir al Señor que nos de un corazón dócil para amar, aquel que se expande ante la caridad y la misericordia que solo vienen de él. Hoy podría ser una petición al cielo: «dame un nuevo corazón, Señor».

Dice el profeta: «derramaré sobre ustedes una agua pura, que los ha de purificar de todas sus inmundicias e idolatrías. Convertiré su corazón de piedra, en un corazón de carne, para que cumplan y sigan mi mandatos«, una promesa dada desde su voluntad y amor, pues es el deseo de Dios, darnos el sentir de su ser, sentir desde la compasión y la bondad, no desde el odio y la desesperanza de nosotros los hombres. Esta es la oportunidad que el agua de Dios que es su Palabra y su espíritu, vengan al corazón del hombre y lo transformen, tal como él lo hizo al calmar la sed de hombres que clamaban por justicia, salud y perdón. Este es el momento donde baja la palabra de cielo y fecunda el corazón de aquel que se abre a la gracia santificadora de Dios.

No sé si tu eres creyente o no, pero puedo afirmarte con serenidad que la bendición y aquello que esperas es más grande de lo crees, porque hay una palabra de vida y de esperanza, hay palabra de bendición para ti y los tuyos, una palabra que fecunda para dar grandes frutos, si no puedes creer o estás cansado y sientes perder la fe, mira al cielo, levanta tus manos y clama a Dios, te rescatará de la mano del cazador y de la peste funesta, te cubrirá con su plumaje, te visitará y te dirá como Zaqueo: «hoy ha llegado la salvación a esta casa«, llegará la salvación y el sentido para tu vida.

Dios sana y venda las heridas del corazón y tu vida, existencia y corazón no son la excepción, Dios te visita con una gracia especial, pone bálsamo de misericordia sobre ti, te sana y te levanta, y las grietas del corazón las riega con su espíritu de amor y misericordia, porque lo dice Isaías: «así como baja la lluvia desde el cielo a fecundar la tierra y da su fruto, así bajará la palabra del Señor». Recibe el agua viva de aquel que puede clamar tu sed y transforma tu corazón agrietado en un corazón fecundo de amor a Dios y a los hermanos.

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