Hace algunos días realizaba un ejercicio con mis estudiantes del seminario, estábamos conversando sobre el tema de la “nada”, y realizábamos un ejercicio de reflexión en torno a ella y sobre si estuviéramos frente a la muerte, qué diríamos en ese último momento. Puedo decir que fue muy interesante, porque el tema saca a relucir nuestra propia humanidad y fragilidad. Y es oportuno hablar sobre ella, porque todos en algún momento pasamos por el sentir de la nada, ese sentimiento y sabor del sin sentido de lo que somos y de lo que tenemos. Creo, que tú como yo, hemos pasado por sentirnos nada ante grandes cosas que se nos presentan en la vida, ante personas, problemas, la enfermedad, la muerte, la vejez, son esas situaciones límite que nos ponen al descubierto en la impotencia de una vida que necesitamos que sea mejor, es el momento donde al final todo lo reducimos a nada, y por tanto, lo que hacemos y pensamos no tiene sentido. ¿Sientes que eres nada? ¿Cuál es tu nada? ¿Experimentas una experiencia límite? Es hora de que enfrentes tu nada, que dejes de temer a esos momentos de oscuridad y soledad, a esos momentos de dolor, porque tu nada puede pasar del sin sentido a sentir, de la oscuridad a la luz, de los misterioso a lo revelado. 

En cada uno de estos momentos, por lo cuales puedes pasar y que es normal que lo sientas, es importante tener una mirada de esperanza, una postura en la cual, sabes que es pasajero que esa nada puede llegar a ser, no puedes dejarte llevar por la angustia y la desolación, porque no tendrás horizonte ni salida, es el momento para que respires y tomes la nada y hagas de ello, una oportunidad para saltar, no de un gran edificio o torre, sino a la posibilidad, un salto para vivir la vida a plenitud, con intensidad, que experimentes el dolor y la angustia para valorar aquellos momentos de tranquilidad y de paz, esos momentos en los que gozamos y estamos felices. Hoy es el día para que saltes de la nada al todo, que te la juegues por una nueva oportunidad para vivir, que tengas la esperanza como cada noche, que esperas a que salga el sol. Esa angustia, dolor y la nada que sufres hoy, es la oportunidad para la vida, como dice William Zuluaga, predicador católico: “el sufrimiento de hoy, será el testimonio del mañana”, porque puedes hacer de tu dolor y sufrir una oportunidad, no para ahogarte en él, sino para dar un salto por la vida y este comienzo es hoy, porque dejarlo para mañana es quedarte en la derrota, es un acto de acostumbramiento al dolor. 

¿Sabías que el libro del Génesis, en la Biblia, en sus primeros versículos, nos habla del vacío y la nada, de un caos informe, y que llega Dios, y con su voz y su accionar empieza a crear y hacer su obra en el universo? Lo primero que crea, dice la Escritura, fue la luz, “que se haga la luz”. Una bella catequesis de la creación, una apuesta por la muestra de su amor, lectura que algunos hemos creído que es científica, pero quiero decirte, que este relato va mucho más allá, que tiene que ver con la nada, esa nada que hemos hablado anteriormente. El vacío y el caos, son esos momentos de angustia y de dolor que sentimos, donde necesitamos ordenar todo de lo que somos y tenemos. Y aquí, es donde tengo que decirte e invitarte a que dejes obrar a Dios en tu vida, Dios puede poner orden con su voz, Dios puede darte la luz que necesitas, como aquella cosa primera en la creación, la luz, nos la da para que conozcamos el camino. Por ello, la primera actitud que debes tener frente a la nada, es dejar que lleguen luces a tu mente, luces a tu vida, para que tu camino y el horizonte que vas a tomar sea claro y no lleno se inseguridad y temor. Deja que la luz de Dios venga a tu vida, porque te darás cuenta que cada día, todo se está poniendo en forma, cada cosa en su lugar y tu vida tendrá un nuevo sentido, hasta que puedas disfrutar de las grandes bendiciones que te da Dios. Deja que tu nada sea una oportunidad de bendición. 

Con lo anterior, no quiero decir que te alegres con tu dolor, pues es muy difícil, pero si puedo invitarte a que lo experimentes como una oportunidad para vivir, como una realidad por la que tienes que pasar, pero, que no es para siempre, ilumina tu vida con nuevos horizontes y ponte en camino, da el salto para la vida, porque, aunque estés experimentando la nada, sabrás que es la oportunidad para crear y llegar a la bendición que necesitas, una nueva vida y una bendición en abundancia, permite que la nada que sientes hoy, sea.