Muchas personas constantemente me preguntan por la presencia de Dios, reclamando su compañía y ayuda ante algunas realidades y dificultades que pasan, es una pregunta que siempre el hombre se ha hecho y quiere una respuesta lógica y justificada de la existencia de Dios. Y mucho más en esta época de pandemia donde, el dolor, el duelo, la enfermedad, la angustia y el hambre, son voces que claman por la necesidad de Dios en el corazón, claman por una respuesta y manifestación clara para sus vidas. Aquí es donde surge la petición: “queremos ver a Jesús”, aquel hombre que dicen que es un Dios de consuelo y de misericordia, que acompaña, que guía y provee, pero en algunos momentos no se logra comprender dónde se encuentra.

Queremos ver a Jesús, es un deseo de conocer, un deseo de respuestas a interrogantes, un corazón inquieto ante el silencio del cielo, queremos encontrar la solución a lo que nos pasa. La respuesta está ante un llamado de Dios a vivir con él y terminar en un encuentro con el Dios que vive y que ama, aun en el momento de nuestro sin sentido de la vida; queremos ver a Jesús, aquel hombre que sigue amando, sanando y acompañando. Este es el grito de un corazón y un alma que tiene sed de comprensión, justicia y amor, en un deseo profundo de descansar en un redentor y salvador, en espera de un mesías ayudador. Y este es el mismo sentimiento que se ve reflejado en el pueblo de Israel, pues querían un príncipe de paz, un mesías que los rescatara, un Dios que los acompañara como un día lo hizo cuando salieron de la esclavitud de Egipto y con grandes prodigios atravesaron el Mar Rojo y les dio una tierra en heredad, era un anhelo de encuentro, rescate y bendición.

1. Un encuentro de hallar un Dios libertador, un Dios que conoce la realidad en dónde estamos, es el Dios que escucha el clamor de aquel que en medio de su angustia dirige y reclama su presencia. ¿Qué buscas en medio de tu vida? ¿Qué es lo quieres encontrar? ¿Perdiste el horizonte? 2. Rescate, porque no queremos vivir en el dolor, en muchas ocasiones, queremos anularlo completamente de nuestra vida, y no tener que pasar por él, pero como personas lo vivimos, el reto está en no quedarnos allí, caminar y seguir en el proceso, porque no nacimos para quedarnos en la derrota. Debemos dejar que Dios obre en nuestra vida, que en el encuentro con él, podamos ser rescatados porque su amor es grande, porque quiere darnos vida en abundancia. 3. Bendición, porque tenemos que luchar para llegar hasta la meta, al encuentro de nuestra búsqueda constante de sanación y de vida nueva, para heredar y poseer aquella tierra de bendición que queremos conquistar, Dios te bendice y te acompaña aun en el dolor y la enfermedad, es hombre de sufrimientos y de dolor, y se compadece de los nuestros.

Te invito para que vivas en una constante búsqueda de Dios, que puedas dejarte encontrar por él, porque saldrá a tu encuentro y te rescatará en dónde te encuentres, y después, te bendecirá con su presencia, porque encontrarás el amor que te ama desde la eternidad, verás a Jesús y estoy seguro, que al verle y conocerle te quedarás junto a él.