Constantemente debemos estar tomando decisiones, unas mas grandes que otras, pero ellas siempre afectarán nuestra vida, ya sea de manera positiva o negativa, ello nos recuerda que somos hombres y mujeres libres, con voluntad de elección, pero en medio de esta elección tenemos en nuestras manos, escoger y actuar en el bien o el mal. Recuerdo una escena que narran los Evangelios, cuando Jesús es apresado por Pilato, se dice que, durante ese tiempo, se dejaba en libertad a alguno que el pueblo eligiera. Pilato escoge a dos hombres, uno llamado Barrabás y a Jesús y los presenta al pueblo y les dice: “¿a quién quiere que les suelte?”. Es muy interesante lo que pasa allí, dos mundos contrarios que se encuentran, pero los dos buscando justicia, desde miradas diferentes, son dos formas de vida. Barrabás, un preso conocido en el pueblo, porque dirigía unas revueltas en contra de la opresión del imperio romano, se cuenta, que era violento, revolucionario, que representa el resentimiento, la venganza, la violencia y la guerra. Por su parte, Jesús, es conocido por sus obras de acoger a los pobres, ayudarlos, sanarlos y formar revuelo en el pueblo, pero consolando, siendo humilde y misericordioso y dentro de las prácticas religiosas de los judíos, muchos de sus dirigentes, no estaban de acuerdo con su predicación y accionar, pues decía que era el mesías esperado que iba a liberar el pueblo de la opresión, así, representa el amor, la paz y el perdón en la vivencia de una misericordia con el otro. 

La pregunta de Pilato adquiere más sentido, cuando vemos y contemplamos la escena de estas visiones de justicia, de estos dos mundos y de una elección que se debe tomar. ¿A quién eliges? ¿Qué eliges? ¿Resentimiento o perdón? ¿Guerra o paz? ¿Venganza o misericordia? Creo que siempre elegimos a Barrabás, porque ante muchas circunstancias de la vida, decidimos negar el perdón, se elige el camino de la venganza y el resentimiento, del dolor, el odio y amargura, porque dar y ofrecer perdón, paz y misericordia al mundo nos cuesta, a Jesús le costó la cruz. Aun cuando entendemos el vivir la justicia desde el perdón y la misericordia nos cuesta vivirlo, rechazamos la propuesta desde el amor. Lo anterior, puede ser catalogado, como dicen algunos, como un pensamiento idealista, pero puedo asegurar que si tus decisiones cotidianas, pequeñas o grandes, van encaminadas a hacer el bien, en ser solidarios y dar con alegría, es decir, vivir en misericordia, tu vida será una mejor elección, porque estarás tranquilo, porque buscaste ofrecer algo distinto a los demás, porque fuiste prójimo y buen ser humano.

Quiero invitarte para que reescribas tu historia, la de tu familia y el mundo, no podemos seguir eligiendo el mal y la injusticia, negando el perdón y olvidando ser misericordiosos con quien lo necesita. Hoy el mundo reclama hombres y mujeres capaces de tejer la historia desde la solidaridad, el bien, la compasión y el amor, actos que se pierden en el interés propio y el egoísmo, en deseo de un corazón que quiere justicia, pero con venganza. Sé la persona que es capaz de decidir y elegir el bien, sé que no será fácil, pero tenlo por seguro que tu recompensa será grande, empieza a reescribir tu historia.