En algunas oportunidades escondemos detrás de nuestro rostro lo que somos y sentimos, y actuamos en la vida como una obra que tiene su propio libreto, que se hace, pero que en el fondo se sabe y se tiene consciencia que no es real, es como cuando mostramos un rostro de felicidad y alegría frente a otros, pero el fondo del corazón estamos apagados, y cuando se llega a la soledad de la habitación, es que como si bajásemos del escenario y encontramos la realidad de lo que se es y lo que se tiene, una vida superficial, mostrando a los demás lo que ellos quieren ver, o lo que quiero mostrar. Sé que en algunos momentos en difícil mostrar nuestros sentimientos y debilidad, mostrarnos como somos, por miedo a ser juzgados, por temor a ser señalados y rechazados, pero no puede ser así, y el miedo y temor, es entendible, porque nosotros mismos nos encargamos de juzgar la debilidad del otro, es como cuando Jesús mismo expresaba, se mira la paja del hermano y no la biga que se tiene uno mismo. En este momento, quiero invitarte a ser auténtico, a que vivas tu vida tal cual eres, que no temas a mostrar tu debilidad y dolor, tu propia humanidad, pues porque eso somos, y te puedo asegurar que serás feliz, porque eres tu y no la máscara que creas para mostrar.

Recuerdo que Jesús reprochaba mucho la hipocresía de la vida, es decir, la vivencia de la misma desde ritos superficiales y no desde el corazón, y les decía con autoridad: «sepulcros blanqueados» y puedo fuerte, por la misma figura analógica, porque como bien se sabe, las tumbas por fuera puede ser muy blancas y decoradas, con buenas y bellas flores, pero ¿por dentro?, Jesús Expresa: «solo hay podredumbre». Lastimosamente somos como aquellas tumbas, vivimos de las apariencias, del qué dirán, acumulando en el corazón, vanidad, orgullo, soberbia, odio y desprecio de tu propia vida. Esta es la oportunidad para salir de donde estás que sientas y vivas tu vida, no la de otros, no en ideales puestos, vive como eres, con lo que tienes, con aquello que sueñas, sabiendo y reconociendo que te equivocas, que caes, pero que te levantas y amas y luchas, no te dejas vencer por las críticas, quítate la máscara que pintaste para los demás y sé quien quieres ser, aquello que te hace feliz, pero hazlo desde el bien, desde la virtud, es decir, te la quitas para mostrarte, pero no para causar dolor con el tuyo, sino para sanar tu dolor y la oscuridad que habita en ti, para sacar la podredumbre de la vida.