#Sonríe😊

“Deja la mala cara”, son las palabras que constantemente me repite mi mejor amigo y hermano, no sé, pero es como una costumbre que tengo de hacerlo, no porque me disguste algo, sino por estar pensativo, es lo que hacen seis años de estudios filosóficos, pensar y cuestionar constantemente lo que eres y lo que está a tu alrededor, pensar la vida y la existencia que se tiene. No quiero excusar mi mala cara, porque mis vecinos y compañeros de trabajo también lo dicen, pero a pesar de ello, quiero decirte que aun así sonrío por las bendiciones que Dios me regala día tras día. Cuando me veo en el espejo con mi mala cara o veo una persona que lo hace, inmediatamente pienso en cómo podemos olvidar lo que somos y lo que tenemos, o tan solo, no valorar lo que poseemos en nuestra vida que puede ser poco o mucho, pero es una gran bendición.

En diferentes ocasiones nos dejamos llevar por los momentos difíciles que pasamos y nos amargamos y nos lamentamos y empezamos a llevar una vida llena de quejas y reproches, donde nada puede llenar lo que queremos ser y después, se puede empieza a criticar y señalar la realización de otras personas, se puede caer hasta en la envidia. Recuerdo mucho una época en que vivía muy triste y encerrado en casa, no me gustaba salir mucho, sentía que todo lo que hacía no tenía sentido alguno. Creo que todos hemos pasado por ello, pero vale la pena sonreír, mirar el mundo de una manera diferente, pues no está hecho a blanco y negro, siempre se viste de diferentes colores. Admiro la capacidad de aquellos que logran estar tranquilos y sonrientes aun en momentos de dificultad y enfermedad, lo logran hacer con valentía y fortaleza, son aquellas personas que no lo hacen por aparentar un estado de animo, sino que su rostro y sonrisa reflejan lo que su corazón siente, pues se esmeran por transmitir un espíritu alegre, una convivencia amable, para que crezca la satisfacción en medio de las dificultades de la vida, aquellos que saben cultivar el buen humor, el chiste, abriendo puertas al optimismo. En eso era especial mi tío, en las reuniones, siempre tenía una sonrisa para dar, un comentario para hacer sonreír al otro, compartía la sinceridad en medio de la alegría, tenía una gran fe en sí mismo, en los otros y en Dios, hasta en el final de su vida, en el último momento que lo vi, en medio de su enfermedad siempre me sonrió y con su rostro sereno y apretando mi mano, dijo: «todo estará bien»; esa es la sonrisa que jamás puedo olvidar, una sonrisa que me indica que aun en el último momento de vida o en la dificultad se debe sonreír.

Estudios han comprobado que sonreír puede aliviar el dolor, creando estado de bienestar, también, reduce el estrés y la ansiedad, cancelando aquellos aspectos negativos y pensando de manera positiva, ella también reduce el riesgo de problemas cardiovasculares, reír te hace más atractivo, es beneficio para la respiración pues la regula, te ayuda a socializar con más gente y refuerza los lazos con familiares y amigos y por supuesto, alivia el alma. Sonreír es gratis y pueda ser la medicina que necesitamos para nuestro corazón y alma que se refleja en una mirada triste y una cejas arrugadas. Te quiero invitar a que sonrías por todas las bendiciones que llegan a tu vida día tras día, sonríe porque vives y puedes amar, sonríe por los colores de la vida, sonríe porque hay un Dios que te ama y lo ha dado todo por ti y también te acompaña, nunca te deja solo, sonríe porque puedes sanarte, sonríe porque puedes aliviar el dolor de otro, sonríe conmigo ahora, y por favor, deja la mala, la vida es una y no es bueno estar todo el tiempo amargados y sin sentido de existencia, sonríele a la vida que es buena y bella, sonríe pues todo va a estar bien.

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3 comentarios
  1. Miguel Angel Camayo Sánz

    La vida de amargado, lo deja solo. Sonreir y ayudar

  2. María cristina

    Así es la amargura nos destruye

  3. Gloria Camargo

    Que bella lección, debemos sonreírle a la vida

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