Muchas experiencias negativas en la infancia pueden habernos convencido que no somos personas valiosas o que somos “menos” que las demás personas. Pudo ser una frustración en la realización de nuestros planes, un regaño e insulto publico que nos exhibió como alguien incapaz, o la desconfianza de nuestros padres y mayores en la realización de tareas. Esa puede ser la causa de nuestra actitud negativa, insegura y tímida ante la vida. Algunas personas se han pasado la vida revalidando todos esos comentarios negativos que recibieron y mostrando que esas personas si tenían razón al haberle dicho esas palabras tan feas. Todo esto deriva en unas pobres relaciones interpersonales. Algunos son pisoteados, maltratados, usados, abusados por los demás y sienten que ese es su destino y que para eso vinieron al mundo. La experiencia  que tenemos de Dios tiene que ayudarnos a cambiar ese parecer y esas creencias tan incrustadas en nuestra conciencia. Nosotros tenemos que tener claro que Dios nos ha creado con el mismo valor que los demás, que El no ha hecho estratificación por el color, por la condición social, por las capacidades ni por ninguna otra variable.

Dios nos ha creado con capacidades y dones que tenemos que poner al servicio de la sociedad.

Es importante tener claro que somos distintos y que las cualidades no son iguales y que eso no significa que no valgamos nada o menos que el otro. Por ejemplo, yo estoy seguro que no estoy dotado de todas las destrezas que los humanos podemos tener y que en muchas de ellas estoy por debajo del promedio pero eso no me hace inferior a nadie. Me hace distinto pero no menos que nadie. Seguro que tengo otras habilidades y destrezas que están por encima del promedio. Se trata de darse cuenta que la persona que en la infancia me insultó o dijo eso que tanto se quedó grabado en mi mente estaba equivocada y estaba hablando desde su pobre comprensión de la vida y de los humanos. Es hora de saberte muy capaz y de entender que esas personas que tu infancia de dañaron estaban enfermos y no merecen que tu les creas. Hay que encontrar personas que expresen pronto todo lo valioso que has sido para sus vidas y cómo a través tuyo Dios los ha bendecido de muchas maneras y así podrás estar más tranquilo y dispuesto a tener mejores relaciones con los demás.