Una Navidad más

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el principado estará sobre su hombro; y su nombre será:  Consejero Admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz” (Isaías 9,5). Hoy despertamos con esta gran alegría, con una gran noticia, ha llegado el salvador, Dios llega a llenar los corazones de aquellos que abren su vida al amor y a su presencia. En mi infancia esta época era un poco triste e incomprensible, no comprendía mucha cosas, recuerdo que se me llenaba el corazón de solo decorar mi casa de navidad, poner luces, hacer farolitos, cortar un chamizo y lavarlo y después, pintarlo y decorarlo, para que en la sala de nuestra casa hiciera las veces de árbol, siempre lo hacíamos juntos al son de villancicos y música decembrina que transmitían algunas emisoras, en algunos momentos había para estrenar, para regalos y más cosas, otros años, sencillamente no había, así que no comprendía por qué algunos si podía celebrar en alegría y nosotros no. Pero, ciertamente, era una imagen equivoca de la navidad, porque esta va mucho más allá de luces, árbol, ropa y regalos, cuando se descubre el sentido de la navidad, se vive a plenitud y no como una navidad más.

Hoy es el día de la alegría del amor, porque Dios se abaja a nosotros y nos salva, es el acontecer más grande, pues no solo viene, sino que da amor y salvación para la vida de cada uno de nosotros, ¿se desea un mejor regalo? Ese era mi mejor regalo de navidad en la infancia, que aun en el no tener y desde la sencillez, estar unido y tranquilidad, sin necesidad de estar peleando y gritando como se solía hacer. Era la noche más tranquila y esperada, sé que en algún momento era los regalos, pero más que ello, era sentir la necesidad de estar en tranquilidad y en paz. Creo que mis padres se preocupaban mucho por mirar qué se tenía para estrenar ese día y no nos dábamos cuenta de que teníamos que estrenar era un corazón desde el corazón de aquel niño Dios que irradiaba amor y que nos unía entorno a una mesa.

Eso es navidad, porque nace el salvador, no es comida ni bebida, es el regalo más grande de Dios a la humanidad, pues da a su hijo único para salvar y redimir, para renovar y dar felicidad, para que el hombre pudiera encontrar el camino y entrar en el paraíso prometido. Sé que muchos estamos acostumbrados a dar regalos, y está bien, pero recuerda que el mejor regalo que puedes dar es, primero, un corazón que se rinde a los pies del niño en aquella cuna, un abrazo al que sufre, una visita al que vive en soledad, un compartir con el pobre, la generosidad de quien da la vida. Eso es navidad, el suceso de un Dios que viene a darse por la humanidad y el corazón del hombre que agradecido se entrega o adora al Dios con nosotros. Abre tu corazón al de Dios, recibe el amor que viene de él y entrégalo a los hermanos, no vivas una navidad más, vive tu Navidad de la mano de Dios. Feliz y bendecida Navidad para ti y para los tuyos.

Compartir
Deja un comentario

Tu dirección email no será publicada. Los campos requeridos están marcados *