Niño Jesús

Durante estos días y por las ocupaciones, siempre olvido poner el Niño Dios en la cuna, algunos lo ponen el mismo 24 a medianoche, pero yo llego tan cansado, que definitivamente lo olvido, esto me ha llevado a pensar en aquellas personas que han olvidado lo que verdaderamente es la Navidad, un tiempo que nos recuerda que Dios se hace parte de nuestra propia historia, un Dios que se hace “con nosotros”, para redimir nuestra frágil humanidad. Este tiempo es hermoso, porque las luces y los cantos, nos llevan a mostrar la alegría del corazón, y la necesidad que tenemos de ser salvados. Lastimosamente por las ocupaciones, olvidamos poner en el corazón a Jesús, nos quedamos en la comida, la bebida y los regalos, pero ese niño queda desolado, guardado, sin aparecer. Tal vez, lo pongas en tu pesebre, pero ¿está en tu corazón? ¿realmente Jesús hace parte de tu historia?

No sé cómo estes hoy, pero pueda asegurar que tu casado corazón puede descansar en Jesús, lastimosamente, esperamos verlo de una manera magnifica, como se ve en el cine, pero no es así, a Jesús lo encuentras desde la sencillez y la humildad de corazón, cuando eres capaz de darle posada, de dejar entrar y hacer parte de tu vida y de tu historia.

Sé, que tal vez, en algunas oportunidades, piensas que tu vida no vale nada, que estás en esta vida solo por existir y pasar el tiempo, que no hay nada más que puedas hacer con aquello, por lo cual estás pasando, con la enfermedad, el odio, el duelo, un corazón defraudado y aburrido, no sé que estés pasando, pero puedo asegurarte, que Jesús viene como Dios verdadero a darte todo aquello que necesitas, solo tienes que buscarle, él se dejará encontrar, porque te espera, Jesús viene a redimir tu historia, y tiene planes maravillosos contigo, viene  a sanarte y darte todo el amor y la felicidad que el mundo te robó y que perdiste.

Hoy es una oportunidad para mirar al cielo, clamar a Dios por aquello que necesitas, decir desde lo más profundo de tu corazón : “realmente tu eres el hijo de Dios, Señor mío, Dios mío” y rendir toda tu vida a él, adorarle porque ha venido para salvarte.

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