Entre la caducidad y lo nuevo

Recuerdo que en mi pueblo natal, por esos tiempos, se llena de mucha alegría las calles, algunas familias se preparan para recibir el año nuevo juntos, entre ellas la mía, no puede faltar “el estren”, como dicen coloquialmente a estrenar ropa para estas fechas, también, no puede faltar hacer una muñeco de pólvora, llamado “el año viejo”, que se quemará el 31 a media noche, por lo general es alguien reconocido entre el pueblo, también, se alistan para un desfile de fin de año, donde llevan en caravana los muñecos y entre carros y motos, se lanzan harina. Por su puesto, en la parroquia, se hace la oración de las “48 horas a Jesús sacramentado”, donde cada familia va poniendo un velón, por sus intenciones para el nuevo año que se acerca. Son tradiciones muy bonitas, que empiezan a llenar el corazón, no falta el que se emborrachó y ni se da cuenta qué está pasando, pero a pesar de ello, el espíritu no se pierde. “Recibir el año nuevo como se debe”, es la expresión de algunas personas; pero ¿Cómo se debe recibir el año nuevo? ¿será que tengo que comerme las 12 uvas o salir a correr con las maletas o poner lentejas por toda parte de la casa y los bolsillos, tomar vino y bañarse con algunas ramas?

Recibir el año, va mucho más allá de ello, estos tiempos, deberían ser de calma, de reconciliación, abrazos, de buscar aquella persona que amas, con quien no hablas hace mucho tiempo, y dejar que el amor y la paz, lleguen, las tradiciones son muy bonitas, y esta es una oportunidad para saber que todo va pasando y que todo se acaba, que tenemos en nosotros la caducidad de la vida y del mundo, no siempre tendremos a nuestra familia, no siempre tendrás a aquellos amigos, no siempre estaremos con todos los que amamos, se acaba, y el reloj que marca la hora cero del año, te debe llevar a pensar, que si todo se acaba, es hora de remediar aquello que nos se ha hecho muy bien, de pedir perdón, esta es la hora para dejar a Dios obrar en el corazón, no podemos dejar todo para el final de la vida, dejar de pedir perdón, de abrazar y sentir todo el amor de la familia, de saber que no estás solo en el mundo. Cada día pasa y con el pasar de los días tu vida se va desgastando ¿y eres feliz? Si no, busca de los tuyos, de aquellos que te aman, abrázalos, perdona, vive cada día como si fuera el último, y vuelve a comenzar, nunca es tarde para sentir el amor y la paz de estar junto con la familia, por eso no esperes al final, vive el ahora, esto que tienes, porque el ayer ya pasó.

Estamos a horas de terminar el año 2021 y no podemos quedarnos en la superficialidad de una uvas y unas maletas y de lentejas, si quieres recibir un años bien, toma lo que quieres, entrégaselo a Dios y él te dará lo mejor que puedas necesitar para tu felicidad, no te amargues lamentándote por lo que no puede ser, al contrario, vive en el amor y la fraternidad con los tuyos, ora antes de media noche en familia y entrega todos tus planes a Dios que él mismo los realizará, comienza a vivir en amor, paz, perdón y fraternidad, y nunca olvides que todo pasa y se acaba y quien permanece es Dios. Feliz y bendecido año nuevo 2022.

Compartir
1 comentario
  1. Helmuth Bohn Valderrama

    Buenas noches.
    Gracias
    Se sigue con cada tristeza, cuando se cambia de año, tener algo de esperanza.

    Los Dias toca llevar cargas.🙏

Deja un comentario

Tu dirección email no será publicada. Los campos requeridos están marcados *