«Solo llegando al corazón,

estamos haciendo verdadera educación»

Hermana Francisca del Espíritu Santo

En repetidas ocasiones, encontramos en los evangelios que a Jesús le llaman “maestro”, signo de respeto y porque impartía enseñanzas y exhortaba al pueblo a caminar de la mano de Dios Padre, explicando las escrituras. En algunos momentos se reconoce el maestro como aquel que está por encima de sus discípulos, pero Jesús enseñó que el más grande y el primero es el que sirve, esta es una de las primeras características que debería definir a un maestro, es decir, el maestro es el primero que sirve y el que se da al otro en generosidad. En esta oportunidad, es necesario reconocer la labor de aquellos hombres y mujeres que asumieron el reto, desde su vocación de ser maestros, a enseñar, acompañar y dirigir el camino. Esta labor que es olvidada en algunas oportunidades o que se vuelve pesada y aburrida, tiene una gran experiencia de vida desde la visión de la persona de Jesús, pues fue maestro, como tú que me lees y como yo; por eso, quiero invitarte a ser maestro a la manera de Jesús. 

1.Un maestro que enseña, aquel que viene para enseñar a vivir, desde la bondad y la misericordia, desde la compasión y el perdón, es una vida desde el amor, el amor que es capaz de donarse, de dar de lo que se tiene, es decir, brindar felicidad, amor, fe y esperanza. Jesús nos enseña entorno a la palabra y en diversos lugares, nos enseña con su vida, es el ejemplo que debemos tomar, debemos enseñar desde lo que somos y tenemos, nuestra enseñanza no puede ser distante y convertida en una sesión más de historia, tiene que ser vivida, por eso la palabra del maestro debe contener esperanza y aliento de vida, recuerda, también, que tu clase no se agota en las paredes de un aula, va mucho más allá. 2. Un maestro singular, no es como el maestro del montón, que cumple su tarea y labor por obligación, es aquel maestro que se apasiona, su experiencia es la que enseña, es el maestro de justicia y amor, es el que se reconoce por sus frutos de bendición y abundancia. En nuestra actualidad no necesitamos maestros que vivan aburridos de su vocación, tristes y sin esperanza, hoy la humanidad necesita de aquellos que saben sonreírle a la vida, que son pacientes, que con amor preparan cada una de sus clases y que en la enseñanza contagian de su labor y conocimientos. 3. Un maestro sabio, que conoce la fragilidad del hombre, sabe las intenciones del corazón, aquel que busca siempre hacer el bien a todos; este debe ser el maestro de hoy, reconocido, no por todos sus títulos, que son importantes, sino por su muestra de sabiduría, aquella que reconoce lo que es bueno y justo, que sabe y conoce también desde el corazón y el sentir, es aquel que siente y hace sentir en un aula. 4. Un maestro abierto a la escucha y al dialogo, es la enseñanza desde la sencillez y la humildad, aquel que es capaz de brindar enseñanza desde lo común de la vida, que es capaz de asombrarse y cuestionarse, que le da importancia a quien se dirige a él y le pregunta, que es capaz de abrir su corazón y su mente a nuevas conversaciones y relaciones interpersonales. 

Ser maestro a la manera de Jesús es hacer lo que él mismo hizo y nos enseñó: se acerca, se abaja, hace, dice, enseña, sana, consuela, alaba, pregunta, se interesa, cuestiona, exhorta, ama, se compadece, abraza, comparte, perdona y se entrega. Ser maestro hoy es anunciar la buena nueva, como lo hizo Jesús, llevar una noticia de esperanza y amor que sale de la vivencia misma del maestro, aquel que se apasiona con su labor y misión. Sé cómo Jesús Maestro, aquel que enseña el arte de vivir, que toma una vida y le ayuda a escribir una nueva historia, aquel que sabe pintar de amor y felicidad la vida, que toma un borrador para quitar el dolor y la amargura, que cuando llegan los días fríos y soleados, siempre tendrá una bebida en su escritorio, una palabra de aliento, una solución, una idea para calentar sus días; ser maestro a la manera de Jesús es marcar en el tablero de la historia de la humanidad un nuevo estilo de vida: amar, conocer, enseñar y servir.