Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti,  

para que te guarden en todos tus caminos”.  

(Salmo 91,1). 

Hemos escuchado que Dios siempre está junto a nosotros, que camina a nuestro lado, que nos alienta, sustenta y nos indica el camino que debemos seguir, pero ¿por qué se dice que Dios nos abandona? ¿Cómo puede Dios alejarse de nosotros? ¿Por qué en algunos momentos no sentimos su presencia? ¿Será que Dios puede dejarnos solos a su conveniencia o tan solo se olvidó atendernos? En diferentes ocasiones, personas piden oración, y pienso que tenemos a Dios y la oración como una línea de emergencia, donde me comunico si la tengo, o tal vez, como aquella relación que tengo con un cajero automático, donde indico una serie de comandamos y si tengo dinero en mi cuenta, sencillamente, él arrojará el dinero. Pero, así no funciona la relación con Dios. Frente a todo ello, puedo decir dos cosas: la primera, que en algunas ocasiones la toma de decisiones y las consecuencias de ellas, le señalamos a Dios, por nuestro orgullo, porque se cree que Dios se equivoca al ponernos en el dolor o la enfermedad, pero somos cada uno de nosotros los que elegimos lo superficial, personas y otros dioses fuera Dios. Segundo, no se puede esperar de la oración un acto comercial. La oración es encuentro, es dialogo, es compañía.

En muchas circunstancias puedes sentir que Dios te ha abandonado o que caminas solo en la vida, tal vez en algunos momentos personas te han defraudado o se sencillamente se alejan de ti sin una sola palabra, te dejan porque no era de tu interés tu amistad y cariño, también sufres la perdida de un ser querido, y en estas circunstancias sientes que todo se acaba que nada tiene sentido, y la nada empieza a invadir tu existencia. Hoy quiero ponerte de frente con la realidad, una realidad en la que pueda dar testimonio con certeza, porque cuando desde pequeño fui rechazado, señalado y burlado por muchos, despreciado y ultrajado, cuando sentía que la vida no daba más y que no había opciones, Dios llegó a mi vida para mostrar un nuevo camino, una nueva esperanza de vida, me tomó en sus brazos y descubrí que caminaba conmigo, me alentaba y fortalecía, desde ese día supe que era un Dios de amor, de misericordia, un Dios Padre providente, me encontré con un Dios que solamente había escucha en una serie de catequesis.

Hoy es el día para que descubras a Dios caminando junto a ti, camina a tu lado, para cuando caigas, pues te da la mano, te abraza y te invita a continuar, pues la vida sigue, el horizonte y la meta te espera, es necesario levantar la cabeza y ver al Dios que vive y que lo da todo, un Dios que se abaja y sin merecer nos da de su gracia y sus consuelos. ¿Cómo descubrir que Dios camina junto a ti? Primero, búscalo y lo encontrarás. Segundo, ten un dialogo de amor, es decir, una oración confiada y de abandono. Tercero, ten una relación con Dios constante e íntima, no una relación interesada y comercial. Cuarto, déjate seducir y amar, porque espera darte lo mejor. Quinto, cuando venga a tu vida la soledad, recuerda que alguien vive para acompañarte siempre.