Hace días en una charla, para construir un tema entre todos, nos hacían una pregunta ¿Quién es Dios para ti? Y pensaba brevemente cómo responder, siempre me parecía muy difícil de hacer, tener que encajar a Dios en una definición, convirtiéndolo casi que en un concepto. Aquel día, aquella persona nos invitaba a definir desde la experiencia y creo que fue aún más complicado, porque sabemos que Dios es todopoderoso, bueno, bondadoso, omnisciente, omnipotente, que es amor etc. Pero lo sabemos, tal vez porque lo hemos escuchado, porque nos lo han enseñado, pero en momentos no sabemos asumirlo realidad, como aquella verdad que deja de ser teoría para convertirse en experiencia real. Aquella noche llegué pensativo a casa, pensando en cómo podría responder aquella pregunta tan difícil de responder. 

En medio de la noche preparando un tema para un libro que estoy escribiendo, habría la Biblia y encontraba un pasaje del Evangelio de Mateo: “Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? ¿Quién de ustedes, por ansioso que este, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué’ se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió’ como uno de ellos. Y si Dios así’ viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe? Por tanto, no se preocupen, diciendo: ¿Qué comeremos?’ o ¿qué beberemos? o ¿con qué nos vestiremos?” (San Mateo 6,26-31). Así, pensaba que ya sabía cómo responder aquella pregunta de ¿Quién es Dios es para ti? Por esta razón, debo afirmar con certeza que Dios es Padre providente y misericordioso. Es Dios porque siempre ha permanecido a mi lado, aun en los momentos de soledad y de angustia, aquellos donde todos se han marchado de mi lado, cuando mi corazón grita por alguien, llega a mostrarme su presencia, estaba, está y siempre estará. Es Padre porque me creó con un gran amor, porque me enseña y me corrige, porque me indica cada día el camino que debo seguir. Providente, porque he visto reflejado en mi vida que realmente me sostiene, y que da lo mejor a sus hijos. Y misericordioso porque realmente ha perdonado mis más profundas debilidades y me acoge tal cual soy y con lo que tengo, me ama de manera incondicional y desde su corazón. Puedo comprobar con mi vida, que de verdad Dios me ha mantenido, soy aquel hijo amado de Dios que me ha dado todo en una gran bendición y milagrosamente, hace algunos años dudaba de estudiar la carrera de licenciatura, pues era imposible que lograra ingresar a la universidad, hoy puedo decir con orgullo que Dios dispuso todo para hacerlo, y sin dinero, solo con fe y confianza en su providencia recibí mi título como licenciado. 

En esta oportunidad quiero invitarte a responder ¿Quién es Dios para ti? Pero que salgas de aquellas respuestas aprendidas y que escuchaste, que respondas con tu vida y con tu experiencia, esa que te llevo a sentir y vivir con Dios.