Cuenta la Biblia que un día un ángel visitó a una mujer llamada María, dentro de las palabras que encontramos en esta bella narración, el ángel le dice: “todo ello sucederá porque para Dios no hay nada imposible”. Dios sigue actuando en la historia, sigue dando amor y bendición a la humanidad, es conocido como el Dios de lo imposible, porque todo lo puede realizar, por eso siempre me gusta repetir una frase que un día escuche: “ante la imposibilidad del hombre, está la posibilidad de Dios”, por esta razón es debemos creer realmente que él puede hacer aquello que se sale de nuestras manos. Ese milagro que tú esperas, Dios lo puede hacer, eso que para ti y que por mucho tiempo estás buscando, Dios te la dará si crees en fe que sucederá, realmente Dios puede bendecirte, sanarte y liberarte, solo deja que obre en tu vida. Los milagros realmente existen y pasan constantemente, esos milagros que Jesús realizaba y que cuentan los evangelios, son verdaderos y se dan a tu vida, porque sigue obrando. 

Un milagro es un hecho maravilloso o algo extraordinario que pasa que no se puede explicar de manera natural y se le atribuye a la misma intervención de Dios, por esta razón, puede decir con certeza que hoy escribo y tu lees por un propósito y bendición de Dios, tal vez tengas mucho o poco, pero puedo decir: “Dios está contigo y te sustenta día a día, y te da la gracia de vivir una vida que otros desprecian, aun teniéndolo todo. Dios te bendice en los momentos de soledad y de enfermedad, de angustia y de duelo, solo debes dejarlo entrar para que haga tu gran milagro”.  

Escucha en una conferencia que existían dos clases de milagros, el primero es el milagro físico, aquel que puede ser superficial, como una sanación de una enfermedad, como aquel mercado que llegaba a mi casa cuando pasábamos necesidad, como la curación aquel ciego de nacimiento que cuenta el evangelio. También, está el milagro moral, que es un milagro de amor y de unidad en medio de todos, es la forma como Dios nos une con el que está a nuestro lado, es hacer por un momento la individualidad y formar parte de la común de aquello que podemos construir juntos. Yo agregaría un tercero, el milagro personal, que sería aquel milagro íntimo, porque Dios sana el corazón, sana aquel sentir de odio y de amargura, de desolación y de no querer vivir, recuerdo como los evangelios cuentan la sanación física y nos quedamos en ello, pero las palabras de Jesús eran concretas: “tus pecados son perdonados”, es el milagro del alma y de intimidad, porque Dios va a todo lo que eres y no obra de a poco ni en medida, Dios obra todo en todos y se da todo, bendice en abundancia y su obrar es desbordante. 

Por eso, quiero invitarte a que abras tus manos al cielo, abras el corazón a Dios que lo dejes obrar y estoy seguro, de que ese milagro llegará, porque ante tu imposible, Dios puede hacerlo posible, recuerda los signos para que ese milagro se dé debes creer, amar y formar unidad.