¿Sientes incertidumbre y preocupación? Aquel sentimiento de falta de confianza y de seguridad, aquello que te genera inquietud y no sabes a dónde ir o dónde estar o tal vez, cómo actuar. Todos hemos pasado en algún momento de nuestra vida por allí, algo ha generado en nosotros incertidumbre, yo pasé por allí, recuerdo cómo un día esperaba respuesta para ingresar a la universidad y cumplir mi sueño de estudiar una licenciatura, pero a los pocos días me quedé sin empleo, puedo decir con seguridad que en esta gran ciudad de Bogotá, sentí la incertidumbre de no saber a dónde ir o  qué hacer, porque al siguiente mes me pidieron que me fuera del lugar donde estaba viviendo, veía que no había más remedio que volver a mi tierra con mi familia, todo se había oscurecido, no veía ninguna luz, la incertidumbre con inseguridad y preocupación ganaban la batalla. Hasta que un gran amigo me dijo: “¿Acaso estás olvidando al Dios que tanto predicas? ¿Perdiste la fe?” Dios me había llevado a medir mi fe y mi confianza, pues desde ese día empecé a confiar en él como Dios providente, aquel que me podía ayudar y sostener. 

Muchas personas de la Biblia han pasado por allí, por ejemplo, Abraham que Dios lo envía a una tierra desconocida y le promete tierra y descendencia, cuando él era nómada con su familia y su mujer, Sara, era estéril. José de Egipto vendido como esclavo por sus propios hermanos. El rey David, después de haberse dejado llevar por su tentación al cometer adulterio y asesinato. Juan Bautista encerrado en una cárcel a punto de morir por predicar la verdad. Y no puedo olvidar a José, el padre adoptivo de Jesús, quién con preocupación no sabía que hacer frente al embarazo de María, la abandona en secreto. Y la misma María frente al anuncio del ángel pregunta ¿cómo será esto? Pedro, frente a un Jesús que habían colgado de una cruz y donde había prometido seguirlo hasta el final, pero lo negó en el momento del dolor. Un Pablo, agobiado y encarnizado en sacrificar cristianos por predicar la fe. Y como ellos, puedo contarte muchos más.  

Todos ellos tienen algo en común, dudaron, se equivocaron, vivieron la inquietud, la pregunta, la incomprensión de los hechos, pero también, supieron creer y esperar, supieron poner su vida en la Dios. Por eso, puedo decir que como hombre o mujeres podemos dudar, es propio de nosotros, pero tenemos que aprender a confiar, es saber esperar en Dios y en sus promesas, saber que esa incertidumbre por la que hoy pasas, saldrás bendecido y en victoria, porque Dios es tu ayudador, porque Dios hace parte de tu historia, aquella en donde el amor, la felicidad y la bendición acompañarán tu camino. Duda, pero no olvides creer. 

#ElManEstaVivo #BuenaOnda #Creer #AbandonoEnDios