Desde el comienzo en la Sagrada Escritura se invita al hombre a la labor cotidiana, a trabajar la tierra por medio de sus talentos, así, el trabajo es una forma de crecimiento y complemento del hombre en relación con su entorno. Al ser nombrado por Dios como administrador de todo, el hombre debe dedicar parte de su vida a realizar algunas labores y sacar de la tierra los mejores frutos para su sustento. Muchas son las formas de realizarlo, por ello es que encontramos diferentes profesiones, donde el hombre se desenvuelve, pero el trabajo y su definición deben llevarnos a ir más allá del ser y realización individual del hombre, porque este se debe acentuar y configurar en aspectos de crecimiento social, es decir, de construcción de humanidad, de realización y servicio social. Aquí es donde podemos mencionar algunos aspectos que desvirtúan la definición, finalidad y horizonte del trabajo en aspectos de humanidad en gobierno y servicio a la tierra y los demás, porque solo se busca un interés particular, bienes económicos, beneficios sin justicia, ganancia con aprovechamiento y esclavitud. 

El trabajo en el hombre debe generar una posibilidad de construir sociedad, en proyectos de ganancia de una vida digna y feliz para todos, es un compromiso que debemos adquirir día tras día para generar humanidad. En algunos momentos pensamos que el trabajo hace parte de una cadena de esclavitud y de labores interminables y realizamos actividades como máquinas industrializadas que solo buscan la realización del producto, olvidando y dejando de lado la persona que debe crecer en dignidad, amor y felicidad. En algunos momentos, el trabajo se convierte en espacios de injusticia, de dolor, angustia, ansiedad, estrés, de envidias entre compañeros, desolación, frustración, etc. Pero quiero darte algunas luces que pueden ayudar a mejorar estos panoramas que desvirtúan la verdadera definición y vivencian del trabajo, su valor está en:  

1.Realiza siempre una excelente labor, es dar lo mejor de sí, hacer lo que nos corresponde de la mejor manera posible, pienso en aquella mujer que se dedica a su hogar, y que con amor realiza cada uno de sus oficios y responsabilidades, da lo mejor para su familia, convierte lo rutinario en expresiones de amor, cariño, responsabilidad y compromiso. Esta debería ser nuestra actitud frente al trabajo, aquel que se realiza con esfuerzo, dedicación y compromiso, donde ponemos nuestros talentos al servicio de todos, para construir humanidad y sociedad. 2. Ten buenas relaciones, es ser siempre amable y misericordioso con los que están a nuestro lado, es ayudar y ser ayudado, es el trabajo en equipo que se realiza cada día, porque se construye entre todos, cada uno aporta lo que tiene para ser un gran edificio. En momentos, nos quedamos en la competencia, generando rivalidades y falta de dialogo, y no puede ser así, el trabajo debe ser aquel espacio de confrontación de talentos que se ponen en una mesa para servir. 3. fórmate permanentemente, es profundizar en nuevos conocimientos, no quedarnos con los que ya tenemos y no dejar que aquellos renueven nuestra labor. 4. Valora lo que tienes y lo que realizas, en momentos nos quejamos de nuestro trabajo y olvidamos que otras personas desearían estar en el puesto que hoy se tiene. Valorar es hablar bien de sí mismo y de nuestra empresa, porque nos guía para la construcción de un servicio para todos. 

Te quiero invitar este día a que empieces a realizar tu trabajo como el mejor, que lo realices con disciplina y compromiso, que a ejemplo de San José obrero, hombre justo y trabajador, que acepto a Dios en su corazón, nosotros podamos cada día en nuestra labor cotidiana ser hombres y mujeres que dan, crecen y bendicen.