Si las personas más cercanas y que me conocen, me tuvieran que identificar con una frase, creo que sería sencillo, tengo la costumbre de decir “bendito”, cuando no sé qué decir o responder a algunas circunstancias, o cuando recibo algo o hacen algún favor siempre digo “Dios te pague”, que hasta creo que Dios debe estar pague y pague mi cuenta, pero sé que él lo hace de la mejor manera. En momentos no sabemos qué decir frente algunas circunstancias de nuestra vida o de otros, pero siempre debería ser una actitud confiada, esperando en Dios, confiando que realmente él lo puede todo, que es el Dios de los imposibles y que como bendice la propia vida, puede bendecir grandemente la de las personas que están a tu lado. Creo que tú en algún momento o constantemente dices como yo: “Dios te pague” y es un bonito gesto donde deseas que la otra persona sea bendecida, es decir, que reciba retribución por algo bueno que realiza, bendecimos la vida del prójimo, es una expresión espiritual de buenos deseos. 

Cuando conocemos a Jesús, vamos reconociendo la humanidad misma desde un buen obrar y un intento por cada día dejar de obrar mal y hacer el bien a quien le necesita, quién tiene la experiencia personal con Cristo, sabe reconocerse amado y bendecido y desde su ejemplo es capaz de donarse, más allá de una práctica religiosa. Cuando deseamos el bien al otro y una bendición, esperamos que Dios ayude de la misma manera que cada día nos sustenta y nos mantiene, es construir los verdaderos valores del reino, que no son valores ideales, como mencionaba un día un seminarista que me decía en clase: “el cristianismo siempre propone cosas que las personas no pueden realizar, solo se basa en valores idealistas e irrealizables”. Y no es así, por el contrario, los valores del reino se practican desde la perspectiva, sentir y vida de Jesús que nos enseñó a dar en generosidad, brindar amor, compasión, perdón y reconciliarnos con el hermano, ello solo lo realiza una persona que se siente amada, perdonada y aceptada en bendición, y de esta manera, es capaz de darla al otro. No son valores ideas, son valores y virtudes reales que vemos reflejadas en muchas personas ¿Es ideal el amor de una madre por sus hijos? ¿El perdón y el abrazo de un padre? ¿La compasión del corazón? ¿Es ideal sanar y perdonar? No puede ser ideal, es real y con seguridad puedo decir, que lo he visto y experimentado en mi propia vida, con mi familia, amigos o conocidos.

Dios te pague por leernos, por hacer parte de este camino de evangelización, Dios te pague por aceptar su mensaje, el mensaje enviado desde el cielo, Dios te pague por hacer una opción por Jesús, para la vida y la felicidad, por aceptar aquellos valores del reino. Bendito Dios que nos mira con amor y compasión y nos invita con el ejemplo de su Hijo Jesucristo a realizarlo en la humanidad. Dios te pague por continuar con esta obra, Dios te pague porque el oracional el Man está vivo llega a los corazones de las familias, Dios te pague y te bendiga porque juntos hacemos presente a Dios en la tierra.