“Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”, era lo que escuchaba hace algunos días en una celebración de la eucaristía, y pensaba en la espera, en una actitud que cada uno de nosotros debe tener para enfrentar algunas situaciones o decisiones en la vida, existen esperas que pueden convertirse en largos momentos de ansiedad y de estrés o simplemente no hemos practicado la paciencia como virtud. Por esta razón, quiero invitarte en esta oportunidad a confiar en Dios, es decir, a esperar en su amor y su misericordia que es grande, a que no perdamos la fe. San Vicente de Paúl, enseñaba constantemente a sus hermanos a saber confiar en la providencia de Dios, una espera que se convierte en confianza y fe, levanta la mirada a Dios que te ama y te da aquello que necesitas, te da la felicidad y el perdón, el amor y la misericordia, porque realmente él cuida de ti, puedo asegurar que tienes un Padre que vela día y noche por existencia, tal como lo expresa el Salmista: “levanto mis ojos a los montes y pregunto: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra. Él es el guardián que no duerme, no duerme ni reposa el guardián de Israel”.

En una de las parábolas de los Evangelios, cuenta Jesús, que había 10 doncellas vírgenes, que estaban a la espera de su esposo, un día escucharon: “llega el esposo, salgan a recibirlo”; ellas llenaron sus lámparas de aceite y se fueron a esperar, pasó un largo tiempo y el esposo no llegaba y 5 de ellas precavidas llevaron aceite de más, las otras 5 no lo hicieron y tuvieron que ir a conseguir más aceite, en ese momento llega el esposo y las 5 precavidas siguieron a la fiesta y las que se habían ido no pudieron entrar.

Para saber esperar se necesita una serie de acciones que podemos tener en cuenta a la hora de ejercerla y tenerla como una virtud en nuestra vida, la parábola habla de 10 vírgenes, lo primero que se puede mencionar, es tener una recta intención y disposición para realizar alguna actividad, para la vida, para algunas decisiones o también, para la bendición que están esperando, es la pureza del corazón que busca siempre obtener un bien mayor. Segundo, ser precavidos en todo momento, ello es interiorizar sobre qué aspectos o actitudes debo tener en la vida o en el momento de esperar. Tercero, llevar aceite, ello es tener fe en nosotros mismos y tener la confianza siempre en Dios y sus promesas, en momentos nos desesperamos porque no tenemos fe, porque nuestra lampará que es la vida le hace falta llenarla de confianza y de mucha fe para lograr esperar la bendición. Cuarto, la bendición llegará, eso que tanto esperar y buscas, ese sueño por el que luchas o el trabajo que esperas, no sé, aquello imposible Dios lo cumplirá, pero que, en el momento de realizarse esa gran bendición y promesa, no se te otorgue porque renunciaste a tus sueños, perdiste la fe y la esperanza, tan solo no supiste esperar. Y Quinto, trababa constantemente por ser paciente, porque no es algo que se gane de la noche a la mañana, pon en práctica los primeros cuatro pasos y estoy seguro que podrás llegar al quinto y recibir grandes logros y bendiciones, no te desesperes, camina en la vida con paciencia y esperanza, también con fe y valentía, con pasión y entrega.

San Benito, un día dijo “ora et labora”, es decir, cada día debemos ser personas de fe y de confianza en Dios, aquellos que saben confiar en su misericordia y providencia, pero también, tenemos que trabajar por construir un mundo mejor, y ello se empieza a realizar en nuestra propia vida, con paciencia y con amor, hoy debemos ser de aquellos que trabajar por la libertad y la paz, por acabar con las injusticias y el hambre, el odio y la violencia, desde hoy puedes hacer el compromiso de ser paciente y recuerda, espera en el Señor, ten ánimo, espera en el Señor.

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