Dice el profeta Oseas en la Biblia: “voy a seducirle, le llevaré al desierto y le hablaré al corazón” (2,16). Seducir o enamorar, es decir, un trabajo apasionado, comprometido y constante, es el trabajo que realiza cada día Dios, por tener tu atención, un trabajo que no es fácil, porque hemos buscado otros amores superficiales y felicidades pasajeras o solamente, porque nos interesa Dios o las cosas espirituales. Desde muy pequeño pensaba en Dios como aquel superhéroe que venía a rescatarme cada vez que estaba es dificultades, y puedo afirmar, lo hacía, sentía su amor, misericordia y ayuda en esos los momentos de desolación y necesidad; también, no entendía el por qué yo tenía que pasar por muchas situaciones difíciles, tanto en el ambiente familiar, afectivo, académico y personal, sentía en algunos momentos que Dios tan solo estaba ayudando a otros que necesitaban de él. Con los años pude descubrir y tener la experiencia que Dios había estado siempre conmigo en los ratos de felicidad y en los no tan buenos, o cuando solamente lloraba o estudiaba en el silencio de mi habitación o en algún lugar de casa. Puedo afirmar con certeza que eran momentos de desierto y desolación, donde solo se experimenta el frio y la soledad, la sed y la angustia.

¿Por qué Dios nos lleva por el desierto? ¿Por qué tenemos que pasar por aquel estado? ¿Sientes el abandono de Dios? ¿Experimentas el desierto o la soledad? En estos momentos de desierto y desolación es muy importante que sepas qué es lo que buscas y el lugar dónde buscas, pues podemos por desesperación o angustia terminar en lugares o tomar decisiones o caminos donde no queríamos llegar. Este es un momento para respirar profundo, orar, reflexionar y buscar nuevos horizontes. El desierto en nuestra vida, es una oportunidad para valorar lo que somos y tenemos, para seguir luchando y formarnos como valientes guerreros. Dios te permite estar allí, para mostrar su amor y misericordia, su compañía, pues no se aparta de nuestro lado, cuando sufres Dios mismo te consuela y seca tus lágrimas, cuando no sabes qué hacer, él habla a tu corazón, lastimosamente escuchamos otras voces y vemos alternativas de facilismo.

El fuego se propaga fácilmente donde hay calor, y es la invitación en esta oportunidad, dejar que el fuego de nuestro amor y pasión infundidos por Dios en nuestra vida y existencia, se haga experiencial, aun en nuestros momentos de dolor y sufrimiento, el desierto de tu vida debe ser la oportunidad para dejar que el fuego del amor crezca cada vez más, no dejes que se apague tu pasión y tus sueños, no dejes enfriar lo que eres. Déjate llevar al desierto, por la prueba, como hombres y mujeres es normal estar allí, pero puedo asegurar, todos actuamos de manera diferente en el lugar, pero tú puedes hacer de ese momentos y realidad por la que pasas, una oportunidad para ver reflejado el amor y la misericordia de Dios en tu vida, también que lo veas como una nueva oportunidad para tomar nuevos horizontes y empezar el camino de tu pasión y de tus sueños. Puedo darte tres consejos para que te mantengas firme, 1. No olvides tener fe, pues puedes alejarte de Dios, pero el jamás se apartará de ti. 2. Confía, Dios siempre tiene un plan y es perfecto para ti, ten esperanza, espera siempre en Dios y sus promesas, cumplirá la bendición que esperas, te sacará victorioso del lugar donde estás; 3. Ama siempre, es decir, practica la caridad, ama a Dios con todo tu corazón, tu mente y tus fuerzas y deja que ese fuego que Dios ha puesto en ti, sea de servicio y generosidad para tu propia vida y tus hermanos.  

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