“Eso es la repetidera de la repetidera”, es lo que mencionan varias personas al hablar sobre la oración, se cree que son prácticas repetidas y muy aburridas. Lastimosamente, si es así, pero no es porque la oración sea una pérdida de tiempo o repetición, sino porque hacemos de ella una práctica vacía y sin sentido alguno, la oración es superficial sin conciencia y sentido, en momentos, hasta se enumera una larga lista de nombres con peticiones y peticiones, hemos desfigurado el rostro de la oración. Un día escuchaba que la “oración es el anticipo del Cielo” y lo es, porque en ella se encuentra al Santo y al Bueno, al que es Perdón y Misericordia, al cual nos podemos presentar, como dice el Apóstol Pablo, libres por medio de Jesucristo el Señor.  

La oración es misterio y encuentro, misterio, porque sin merecer ser atendidos por Dios, escucha siempre las suplicas de un corazón sincero, y encuentro, porque se halla al amor que es verdadero y puro, el amor que siempre ha estado en cada momento de la vida. “He escuchado el clamor de mi pueblo y conozco sus angustias… voy a sacarlo de allí y lo llevaré a una tierra buena y espaciosa”, son las palabras que Dios dirige a Moisés en el libro de Éxodo en la Biblia y son las mismas que se pueden escuchar el día de hoy, Dios siempre escucha, no se hace el sordo a las súplicas y alabanzas de su pueblo. Debes en tu oración abrir el corazón y dejar que Dios obre, no solo es hablar y hablar, también, es escuchar y contemplar, es la misma acción que se realiza cuando se está enamorado de una persona, haces todo lo posible por encontrarte con ese amor y darle lo mejor, pues que así sea con Dios, que empieces cada día la búsqueda de un encuentro de amor que es oración, un encuentro que es bendición y escucha, un encuentro que es anticipo de cielo. 

San Vicente de Paul decía: “dadme un hombre de oración y será capaz de todo”, es una de las frases de este gran santo que me gusta mucho, pues aquel hombre que entiende y vive la oración como un encuentro y abandono a la voluntad de Dios, es capaz de realizarse en bendición, es capaz de dejar que obre y habla al corazón del propio hombre. Este día es la oportunidad para que cambies las prácticas vacías de tu oración, no la conviertas en la repetidera, por el contrario, hazla oración y encuentro, que sea confiada y consciente, porque Dios te escucha y te bendice por medio de ella.