Dice la Biblia que Dios nos dejó al cuidado de todo lo creado, pone al hombre como administrador de toda la creación, pero poco a poco, el hombre en medio de su egoísmo, interés propio y manipulación se ha creído dueño de todo, destruyendo el entorno en el cual habita. Así, como se cuida el hogar, de cada uno, de aquellos bienes materiales, es importante cuidar lo natural, aquel hogar y casa común que es de todos. Nuestra relación con lo natural debe llevarnos a actuar en justicia, amor y propiedad, para el cuidado, lo afirma el papa Francisco al decir: “Cuando reconozcamos el valor y la fragilidad de la naturaleza, podremos terminar con el mito moderno del progreso material sin límite”.  

 Es importante mirar la creación y la naturaleza no como un objeto propio del hombre que puede manipular y adueñarse, es reconocerla como sujeto actuante y dinámico, lo que llamarían algunos como “intersintiensia”, donde toda la naturaleza está conectada entre sí, siendo el hombre mismo, parte de ella. El hombre debe dejar de pensarse como el personaje más fuerte y superior, pues crea desigualdad e injusticias, desastres, casi que corta con la relación de lo natural, para tomarlo como un medio de enriquecimiento e interés personal. Quiero invitarte al cuidado de lo natural, de eso que ha creído que le pertenece de forma individual y personal, esta es una apuesta por el cuidado de “la casa común”, como bien la llamó el papa Francisco, que valoremos aquello que nos ofrece la creación, y valorar entre todos, pues nos pertenece a todos, que es importante recordar que no somos dueños, sino administradores, que no somos la especie pensante de la creación para creernos superiores, sino para servir, cuidar y proteger, porque es #MiCasaTuCasa.  

El hombre no puede olvidar su tarea de ser administrador y olvidarse del cuidado de ella, por el contrario, debe servir a lo natural y tener conciencia y acciones de cuidado, porque hace parte de toda la creación. Quien nos un ejemplo de ello es un hombre, conocido como San Francisco de Asís, el padre de los pobres, pues desde siempre mostró gran admiración por la naturaleza, se sentía parte de ella y quería cuidarla y amarla, se llenaba de alegría al estar junto a ella, y aunque algunos veamos este hombre como aquel romántico idealista, puedo afirmar que su amor fraterno a su entorno le llevo a ser conservador y administrador diligente, hermano universal de la naturaleza y de las creaturas, realmente fue hermano de la tierra, del fuego, el agua, los animales,  las plantas, hasta de la luna y el sol. Y todo lo anterior, catalogado como una locura más, nos lleva a afirmar que “solo lo que se ama se cuida”, y debemos amar y hacernos parte de la naturaleza, adherirnos a ella. Lo que le llevo a San Francisco hacerse uno, fue su sencillez y humildad, donde frente a toda la creación se sentía pequeño y necesitado.  

Esta es la oportunidad para que como Francisco busquemos relacionarnos con la naturaleza, hacernos consientes que somos parte de ella, que no somos los superiores, ni sacamos los mejores provechos personales, olvidándonos del presente y el futuro, hoy se alza un grito de la creación, que no escuchamos, somos nosotros los que estamos acabando y matando poco a poco la creación, es nuestra muerte la que aproximamos, nuestras heridas, ¿Qué acciones concretas tienes para cuidar el entorno natural? Recuerda es #MiCasaTuCasa. Salva tu entorno natural.