La vida no es estática, es dinámica y trae consigo el movimiento y la transición, los cambios que, aunque muchas veces nos parecen difíciles, son necesarios para el crecer y fortalecimiento para empezar un nuevo estilo de vida. Es importante recordar que somos seres contingentes, en potencialidad de crecer y desarrollarnos, pero es indispensable reconocer que en muchas ocasiones no nos gustan los cambios, nos rehusamos a él y en otras ocasiones, se pierde la esperanza ante un panorama desolador, porque no sabemos dónde ir y cómo continuar el camino, es difícil ver qué es lo que sigue y para ello, es importante tener fe, paciencia y confianza. Fe, en que Dios sigue actuando en nuestra propia historia, que todo puede cambiar para mejorar nuestros proyectos de vida, que todo va a estar bien. Paciencia, para aceptar que el camino no se da en pasos de gigantes, sino que se recorre poco a poco y se disfruta al máximo de él. Y Confianza, porque debes tener la certeza que puedes salir de dónde estás, que ningún obstáculo puede dejarte sin esperanzas para continuar. 

¿En qué momento de la vida me doy cuenta que debo iniciar un nuevo camino? Cuando sientes estancamiento en la vida, donde ningún proyecto funciona, donde las relaciones con tu vida y los que están en tu entorno cambian, cuando hay sentimientos de insatisfacción o de sentir que no eres útil en la vida, y empiezas a cuestionar tu propia existencia. Aquí es donde debes tomar unas posturas que son necesarias para no quedarse en la derrota: 1. Abre los ojos, tienes que vislumbrar un horizonte nuevo por dónde se puede caminar y continuar el camino. 2. Busca una salida, no puedes quedarte encerrado en el lugar donde estás, debes ponerte en marcha y salir. 3. Vive el presente a plenitud, porque los planes no pueden quedarse en anhelos de pasado, se deben poner en el ahora para el mañana. 4. Aceptar el nuevo ciclo que se empieza a vivir. Siempre hay algo en nosotros que tiene que morir, para que nazca lo nuevo, siempre hay algo que debes dejar atrás para renacer y comenzar, tal como dice una canción: “Dios nos no nos trajo hasta aquí, para volver atrás”. ¿Por qué y para qué vivimos hoy?  

En la biblia hay un hombre llamado Samuel, que había sido escogido por Dios y había ungido a Saúl como rey del pueblo de Israel, pero Saúl había cometido algunos actos que no eran agradables a los ojos de Dios y se aprovechaba de su gobierno. Samuel se lamentaba de la decisión de haber elegido a Saul, pero, Dios se acerca a él y le dice: “¿Cuánto tiempo te vas a quedar lamentándote? Llena tu cuerno de aceite y ve” (1 Samuel 16,1). Esta cita bíblica es interesante al mostrar un momento de cambio y transición que se debía vivir, un pasado de decisiones no muy buenas, con consecuencias en un presente y desesperanza en un futuro. Quiero decirte que el momento es ahora, no puedes quedarte en el dolor, en muchas ocasiones nos quedamos sumergidos en él y nos lamentamos constantemente, pero hay que salir. Llenar el cuerno de aceite, es llenarse de fortaleza y después, hay que salir, ir a caminar a buscar nuevos horizontes, aceptar que todo terminó y que algo nuevo está por empezar, no se puede quedar en nuestra vida sentimientos de desesperanza, hay que ver las cosas con una manera distinta, no confíes en esas emociones negativas que te destruyen, no te quedes en el pasado, pensando, que tal vez, todo hubiese podido ser mejor, avanza, porque todo va a cobrar sentido.