Recuerdo que en el Antiguo Testamento se encuentra la vida de un hombre extraordinario, su nombre era Josué, puedo pensar en él como un joven que aprendió de Moisés, estando muy cerca de él, a relacionarse con Dios y con los hermanos, puedo imaginarlo como un fuerte guerrero, pero al mismo tiempo, temeroso, expectante y con grandes sueños, esperando entrar a la tierra que Dios había prometido a sus padres. Creería que nunca pensó en que sería el líder del pueblo, después de la muerte de la muerte de Moisés y guiarlos a todos en la toma de la Tierra de la Promesa. ¿Cómo pasó todo? Dios le llama, le dice: “no temas, te mando que seas fuerte y valiente, ten ánimo, no te acobardes”, esas palabras las recibe alguien que tiene en sus manos una tarea, la cual tiene miedo de cumplir y no dar la talla en la realización.  

Y pienso en Josué, como el hombre que creyó en la promesa de Dios, que se realiza según su Palabra, por eso, es que con ánimo y valentía empieza a caminar junto al pueblo, dirigiendo cada paso que daban, pero estaba seguro que no estaba solo, que Dios estaba de su parte, confiando y en fe, lucha y se mantiene hasta el final. Un día, le recordaba al pueblo lo que Dios había hecho desde antiguo por los padres y cómo habían sido bendecidos por la mano de Dios, por eso, le dice al pueblo que miren a quién quieren servir, y afirma rotundamente: “Por mi parte, yo y mi casa serviremos al Señor”. Una respuesta confiada al amor, una respuesta de generosidad y entrega a aquel que le ha dado todo lo que es y la fuerza para tomar una tierra y una promesa. 

En este momento, te puedes sentir como Josué, como aquel pequeño, joven e inexperto para algunas tareas y que no puedes vivir la gracia del amor, en un liderazgo de un pueblo, de tu vida, no sabes qué hacer con la decisión que tienes entre tus manos, con los proyectos, con la promesa que Dios un día te hizo. Puedo decirte con seguridad, Dios viene a decirte que no temas, que confíes, que seas fuerte y valiente. El nombre Josué significa “el Señor Dios es salvación», así que Dios viene a ayudarte, deja que Dios tome tu vida, porque te elige y te capacita para la mejor misión, una misión de amor, donde llevas y conduces a tu familia a la tierra de la bendición, solo di desde lo profundo de tu corazón, tal como lo hizo Josué: “serviremos al Señor”, es decir, daremos la vida por el otro, estaremos de la mano de Dios, confiaremos en su amor y bendición, dejar lo que se es y recibir de él, gracia por gracia. Hoy es el día en que Dios te toma, te elige y te envía, recuerda que no caminas solo, Dios está de tu parte, pelea a tu favor y esa promesa que te dio, si luchas con fuerza, valentía y confiado, la podrás alcanzar, porque los hijos de Dios son herederos, libres y valerosos, no son esclavos, temerosos de gigantes y murallas, un hijo de Dios toma por bandera la bendición y la promesa, la levanta como estandarte en la más alto, se confía en ella y se lanza a la batalla y saldrá más que vencedor porque todo el que confía en el Señor jamás queda defraudado. Ahora te pregunto ¿A quién quieres servir? Por mi parte, yo y mi familia serviremos al Dios de amor que nos rescató de nuestra esclavitud y nos da una tierra de bendición.