En muchas circunstancias nos encontramos con una vida llena de desorden, la convertimos como en aquel cuarto, conocido como el de San Alejo, porque están todas las cosas desechas, que no tienen ninguna utilidad en el contexto del hogar, y donde hay mugre y mucho polvo, donde hay cosas por botar o que son inservibles, pero, aun así, allí están, un lugar donde hay oscuridad y telarañas, un lugar muy poco concurrido, que hasta si llega una visita, jamás la harías pasar allí. La invitación de este momento es hacer una revisión de la vida que se lleva hasta ahora, porque olvidamos lo que somos, olvidamos nuestra realidad original o como he escucha en algunos momentos, nuestro diseño original, desde dónde hemos salido, desde la felicidad y la confianza, desde lo que somos y nos hace ser. Esta es la oportunidad para mirar lo que somos y lo que se tiene hasta ahora. 

Desde el amor, fuimos creados con una vida, una vida llena de amor y felicidad, una vida llena de luz, pero con el paso del tiempo, fue convirtiéndose en laberinto, fraccionándose en muchas partes, y olvidadas en lo oscuro y rincones, otras partes robadas o quitadas, otras sencillamente se regalaron en confianza, y lo que hoy tienes en tus manos es un corazón roto y fraccionado, un corazón marchito porque no tiene amor, una vida como un rompecabezas, donde todo está en desorden y dónde hacen falta muchas piezas importantes y no logras descubrir por dónde empezar para reconstruir lo que eres, aquello que te hacía ser. ¿Qué estás esperando para empezar a reconstruir tu vida? ¿Qué esperas para organizar tu cuarto de San Alejo? ¿Quieres morir en el olvido de lo que fuiste y en deseos desesperanzadores de lo que nunca pudiste llegar a ser y hacer? Esta es una oportunidad para empezar a recorrer el laberinto que armaste en tu vida, encontrar cada pieza que olvidaste o recuperar lo que te quitaron, y poner cada cosa en su lugar, lo mejor de todo, es que en cada paso que das, te puedo asegurar que Dios te brinda un recuerdo de los memoriales que ha hechos contigo, donde te recordará que te creó con un gran amor, que dispuso todo para tu felicidad, que te da un camino de tranquilidad y verdad, que te da la paz que necesita tu alma, la tranquilidad de tu mente, dónde recordarás que te ha amado hasta el extremo en su hijo Jesucristo entregado como prenda de salvación y de una vida en abundancia en una riqueza espiritual y humana inmensa, donde te recordará, que te ha tenido misericordia y compasión, donde te llevará a verdes pastos, es decir, a lugares de tranquilidad. 

En muchas circunstancias el maligno te hace olvidar los memoriales de Dios y te roba la paz y la felicidad, te hace nublar horizontes y cuando llega el sin sentido de la vida, te hace sentir como nada y que no vales, que no hay caminos por recorrer, ni horizontes que alcanzar, hoy quiero recordar que hay alguien que te ha amado desde siempre, que puede ayudar a ordenar tu vida. Es hora de empezar a ordenar tu vida, volver a Dios, volver a tu diseño original, vuelve a ser feliz y nunca olvides los memoriales de Dios en tu vida.